Memorias de un telegrafista… !Pero de la Casa Presidencial!

Eduardo Oconitrillo
Editorial de la UNED

Ésta novela narra las aventuras y desventuras de “Juan Mena Mora”, el telegrafista de La Casa Presidencial en 1914, cuando era presidente Alfredo González Flores. Este nonagenario relata con el lenguaje ameno de la anécdota su vida como telegrafista, al tiempo que narra la historia política de Costa Rica.

 

Para los que solo se aprendieron en la escuela el nombre del presidente y lo que hizo o deshizo por el país, este es el libro que tienen que leer, ya que da la sensación de tener un asiento en primera fila para observar el acontecer político de Costa Rica, cuando el honor se defendía en duelos. Las anécdotas están llenas de figuras históricas costarricenses, que el protagonista llama con cariño a veces con sarcasmo otras “sus patrones”.

Hay anécdotas divertidas como el capitulo “chistes crueles”, en donde los periódicos en palabras de “Juan Mena Mora” “choteaban”  a Alfredo González Flores, y una policial muy interesante que relata el robo de la joyería “Siebe” a manos del “hombre diablo” que tuvo en vilo a toda Costa Rica.

También hay anécdotas muy tristes como el asesinato del diputado Rogelio Fernández Güell en 1918, cuando una rebelión armada contra Tinoco fue suprimida y Güell fue ejecutado cuando trataba de llegar a la frontera con Panamá. Esta anécdota introduce otras más como la caída de los Tinoco y uno de los misterios que sigue aún sin resolver, ¿Quién asesino a José Joaquín Tinoco? Hermano del presidente y figura determinante en el golpe de estado a Alfredo González Flores.

La historia cierra en 1920, pero queda abierta una puerta para una continuación, con la voz de éste gran personaje que después de muchas aventuras es llamado de nuevo ésta vez por Julio Acosta García, a ser el telegrafista de la Casa Presidencial.

 

Actualizado (09 Febrero 2010)

 

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