EL ESCUDO DORADO DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS
Yadira Calvo
Ya China venía impresionando al mundo con imitaciones y baratijas de toda laya; ahora intenta impresionarlo con “el show olímpico más extraordinario de todos los tiempos”, que incluye desde “ballenas proyectadas con luz azul contra el techo del estadio” hasta “más de mil marcianos verdes” en trajes decorados con luces electrónicas. Mientras tanto, en España, un juez ha admitido a trámite la querella presentada contra siete altos cargos del Gobierno chino por delitos de lesa humanidad ocurridos el pasado 10 de marzo, cuando se reprimió una marcha pacífica con una "matanza sistemática y generalizada de tibetanos, lesiones graves, torturas y desapariciones forzadas". Según la prensa, el saldo fue de “al menos 203 muertos, más de 1.000 lesionados graves y 5.972 detenidos ilegales y desaparecidos".
El régimen totalitarista que inunda al mundo de Rolex falsos y zapatos de cartón, es el mismo que persigue y aplasta cualquier disidencia de las maneras más crueles y despóticas. Hay quienes creían que las olimpíadas serían “una buena oportunidad” para que el gobierno chino demostrara su respeto por los derechos humanos, pero en vez de eso, le han valido para demostrar que tales derechos les tienen sin cuidado, como le tiene sin cuidado la opinión mundial. Durante los preparativos para la “inauguración de ensueño” de los juegos, la necesidad de edificaciones apropiadas se usó como pretexto para los desalojos forzados de los que fueron víctimas 300 mil personas, sin ninguna compensación del Gobierno, o mediante el pago de sumas insignificantes. Los guardias golpeaban con porras eléctricas a quienes se resistían. En el lugar de una manifestación pacífica, se publicó un mensaje amenazador que decía: “Colgar pancartas es perturbar el orden social, y quien se niegue a abandonar la protesta será arrestado”. Algunas de las personas desalojadas creen que estas acciones no tenían nada que ver con los Juegos Olímpicos: la finalidad era construir centros comerciales.
Según el Comité para la Protección de los Periodistas, todos los medios de comunicación se enfrentan a prohibiciones en la cobertura de noticias sobre conflictos bélicos por motivos étnicos, religiones no oficiales y maniobras internas del Partido Comunista Chino y el gobierno. En 2007, varios periodistas extranjeros denunciaron haber sufrido acoso, amenazas, detención y agresiones cuando intentaban trabajar en zonas fuera de Pekín. Está claro por qué: dar a conocer todas estas acciones hace mala sombra a la China olímpica. A más no haber, el régimen tuvo que adoptar nuevos reglamentos para permitir al periodismo extranjero más posibilidades de informar sobre asuntos de interés mediático, aunque manteniendo la campaña represiva contra los medios nacionales. En marzo de 2002, las autoridades introdujeron un "Compromiso Público de Autodisciplina del Sector de Internet en China", destinado a reforzar las normas existentes para regular el uso de Internet en el país. Se estima que más de 300 empresas usuarias de ese servicio, entre ellas Yahoo, han suscrito el compromiso público. El "Proyecto Escudo Dorado", que funciona desde el 2003, con unos 30.000 agentes policiales, es “el sistema de filtrado en Internet más amplio, de mayor alcance y más sofisticado tecnológicamente de todo el mundo”. Le permite al gobierno “bloquear y filtrar contenidos de Internet y vigilar a sus usuarios”.
Según señala Miguel Ángel Gallardo, los principales blancos en la mira son las páginas referidas al grupo religioso ilegalizado Falun Gong, las que informan sobre abusos de las autoridades, o sobre el Tibet, y las que defienden la independencia de Taiwán. En marzo se anunció la prohibición de abrir más cibercafés durante el resto del año, se siguen cerrando webs y se siguen adoptando severas normas restrictivas. Expresiones como “represión de Tiananmen de 1989”, “Amnistía Internacional”, “libertad”, y “derechos humanos”, están vetadas.
La censura china es lógica dentro de la lógica de los que tienen rabo que majar. Y el del partido en el poder es tan extenso que es imposible ocultarlo: de la raíz a la punta se extiende desde la pena de muerte en su forma más arbitraria, pasando por el lavado cerebral llamado allí “reeducación por el trabajo”, la “rehabilitación forzosa por uso de drogas”, la “custodia y educación”, las represiones sangrientas, y la permanente acechanza a las personas que defienden los derechos humanos. A algunas de ellas se les ha encarcelado bajo cargos como "subversión" o "filtración de secretos de Estado", y otras están recluidas en sus propios domicilios bajo estrecha vigilancia policial.
La “rehabilitación forzosa por uso de drogas”, permite a la policía detener a presuntos drogadictos y castigarles con penas de tres a seis meses, que a menudo se cumplen bajo duras condiciones; la “Custodia y educación” se utiliza para castigar a personas que presuntamente se relacionan con la prostitución por oferta o por demanda, con penas de cárcel que oscilan entre los seis meses y los dos años. La "reeducación por el trabajo” implica detener a la gente sin cargos ni juicio ni revisión judicial, durante períodos de hasta cuatro años, por actos como publicidad o distribución de folletos de forma ilegal, protesta pacífica, crítica al gobierno, profesión de creencias religiosas proscritas, negocios sin licencia, adulterio, vagancia y mendicidad. Según se afirma, dada la vaguedad de las definiciones de las conductas delictivas, la policía casi puede detener a cualquiera. Un antiguo prisionero contó que trabajaba "como esclavo" 14 horas por día y era golpeado cuando no cumplía con su jornada. Según las organizaciones de derechos humanos, existen informes sobre guardias con pistolas eléctricas para "mantener el orden". Y además nadie, ni siquiera la Cruz Roja Internacional, puede visitar las cárceles.
Y ya la perla de las iniquidades son las ejecuciones sin juicio justo conforme a las normas internacionales de derechos humanos. En ese campo China cuenta con un récord digno del Guinness, puesto que ella sola lleva a cabo el 65% de todas las ejecuciones del mundo. Muchos de los delitos castigados con la pena capital, son de carácter no violento, como evasión de impuestos, contrabando y organización de actividades relacionadas con las drogas o la prostitución. Pero si la vida de las personas condenadas no vale mucho, su muerte sí que vale: tal como reconoció el mismo viceministro de Salud de ese país, constituye el origen de la mayoría de los órganos utilizados en trasplantes. Según especialistas, casi el 99%.
No obstante, cuando las autoridades chinas estaban promoviendo a Pekín como sede de las Olimpíadas 2008, se comprometieron ante el Olympic Watch y otras organizaciones, a ratificar e implementar el Pacto Internacional sobre Derechos Cívicos y Políticos, garantizar que nunca volvería al empleo de la fuerza militar contra actividades democráticas pacíficas, establecer una moratoria sobre la pena de muerte, negociar de manera abierta con el gobierno en exilio de Tíbet, garantizar la democracia para Hong-Kong, y eliminar y los campos de trabajo. Aceptaron además, dar a los medios de comunicación libertad absoluta para informar cuando llegaran al país. Claro que todo eran cuentos chinos y no tenían ni la más remota intención de cumplir sus promesas. Lo único que en realidad les interesaba era promover era su propia economía.
Por eso, la represión que caracteriza al régimen no sólo no se ha atenuado en absoluto, sino que incluso se incrementó. Ya en febrero de 2007, el Departamento de Seguridad Pública de Pekín anunció que en 2008 ampliaría de seis meses a un año los periodos de “rehabilitación forzosa por uso de drogas”. A medida que se aproximaban las Olimpiadas, pareció ir aumentando el hostigamiento de activistas, y las autoridades municipales de Pekín informaron que se utilizaría la "reeducación por el trabajo" para limpiar la imagen de la ciudad con miras a la celebración de los Juegos.
Ni marcianos verdes ni ballenas azules ni enormes dragones de fantasía van a quitarnos la terrible impresión de un país manejado a hierro y látigo por una de las más aterradoras dictaduras del mundo actual