Jueves a las 6:30 en la UNA, Auditorio Filosofía, presentación de antología bilingüe de Eunice Odio antologado por Mauricio Espinoza

Muchos y muchas se han enamorado de Eunice Odio: de sus ojos rastro de mariposa, de sus visiones angelicales, de su cuerpo de ángel y demonia, de la magnificencia de su verbo. Nosotros tres nos enamoramos de una idea: darle una “nueva voz” a su poesía para compartirla con lectores angloparlantes.

Idea harto pretenciosa, no hay duda alguna. Pero así como “el orden del vacío preparaba / una palabra que no sabía su nombre” (El tránsito de fuego), nuestra idea se ha venido vistiendo de piel y palabras hasta transformarse en un proyecto de sí misma.

 

¿Quiénes somos estos tres? Primero, Keith Ekiss, poeta de San Francisco, California, e instructor de creación literaria en la Universidad de Stanford. Luego, Sonia Ticas, que con ese nombre debería ser costarricense, pero es salvadoreña, profesora de literatura latinoamericana en la Universidad de Linfield, Oregon.

Y el último del trío soy yo, Mauricio Espinoza, profesor de literatura y cultura latinoamericana en la Universidad de Cincinnati, Ohio; poeta y ensayista. Yo llegué a ofrecerle una perspectiva “costarricense” al proyecto, aunque es difícil establecer de qué se trata eso exactamente. Sí puedo decirles que cuando Eunice menciona a “la pájara pinta en su verde limón” en el poema “Infancia de los Padres”, de El Tránsito de Fuego, Keith y Sonia no tenían la menor idea a qué se refería. Me tocó a mí explicarles. Entonces me sentí totalmente indispensable.

Juntos, hemos traducido decenas de poemas de todos sus libros y colecciones. De estos, 27 han aparecido en 16 revistas literarias de Estados Unidos e Inglaterra, entre ellas las destacadas Modern Poetry in Translation e International Poetry Review, que se dedican a publicar lo mejor de la poesía contemporánea en traducción. Hemos compilado también una antología bilingüe, Territory of Dawn: The Selected Poems of Eunice Odio, que fue publicada en el 2016 por Bitter Oleander Press en Estados Unidos.

Otro gran éxito de este proyecto hasta el momento ha sido la traducción y publicación del extenso y monumental poema El tránsito de fuego, la opera magna de Odio. Bajo el nombre de The Fire’s Journey, la editorial Tavern Books, de Portland, Oregon, ha publicado hasta el momento las primeras dos partes del libro: “Part I: Integration of the Parents” en el 2013 y “Part II: Creation of Myself” (2015). La tercera parte está en proceso de revisión en este momento y se publicaría en el 2017. Deseamos poder tener el poema entero traducido y publicado para el 2019, el centenario del nacimiento de Eunice. Tavern es una editorial pequeña que se dedica a publicar poesía en traducción y poesía contemporánea de autores desconocidos en Estados Unidos cuya obra merece difusión. Esta es la primera ocasión en que un libro completo de Odio ha sido publicado en inglés—y nos parece, aunque no estamos del todo seguros, la primera vez que un poemario de una poeta costarricense fue publicado en inglés.

Historia del Proyecto

La idea inicial de este tránsito empezó cuando Keith visitó Costa Rica en 1996 en un viaje de vacaciones. Cuenta Keith que, deseoso de aprender un poco sobre la literatura costarricense, se encontró una antología de poesía latinoamericana traducida al inglés (Twentieth Century Latin American Poetry), que incluía cuatro poemas de Odio, traducidos por Martha Collins y Suzanne Jill Levine. “Yo me enamoré inmediatamente y reconocí la escritura de Odio como poesía pura” dice Keith. “Obviamente ella era original. Su poesía era difícil, pero necesaria. De hecho estaba sorprendido de que nunca antes había escuchado su nombre en los círculos de poesía”.

Keith hizo un poco de investigación y se dio cuenta que la primera traducción al inglés de la obra de Eunice fue hecha en 1958 por Dudley Fitts, para un volumen de New World Writing, una antología literaria. El gran poeta estadounidense William Carlos Williams tradujo también un poema que Eunice había escrito para él, “Al poeta William Carlos Williams” (¡vaya modestia!). Keith contactó a Martha Collins, para preguntarle si tenía pensado traducir y publicar un libro entero de traducciones de Eunice. Collins no planeaba hacerlo, pero le dio su bendición a Keith para que lo hiciera él…

“Me di cuenta entonces”, dice Keith, “que si yo quería leer más poemas de Eunice en inglés, iba a tener que traducirlos yo mismo. El proyecto entonces se volvió una labor de amor—ir por estos poemas muy despacio, aprender su español íntimamente, y luego, poco a poco, revelarlos en versiones inglesas”. El problema, dice Keith, es que muy pronto se dio cuenta que la poesía de Eunice era muy rica, compleja, y muchas veces de una gramática muy complicada y, que por lo tanto, era demasiado para él ya que no era totalmente bilingüe. Entonces Keith puso un afiche en el Departamento de Español de la Universidad de Berkeley, buscando traductores y conocedores de la poesía latinoamericana. Fue así como Keith conoció a Sonia, que en ese momento estaba escribiendo su disertación doctoral sobre escritoras centroamericanas, y conocía un poco sobre Odio debido a que era amiga de Claudia Lars, la gran poeta salvadoreña, quien vivió en Costa Rica durante un tiempo y escribió para el Repertorio Americano.

Sonia indica que ella se interesó en el proyecto de traducción ya que en ese momento andaba buscando la forma de promover más la obra de las poetas centroamericanas en Estados Unidos. “En mi investigación”, cuenta Sonia, “encontré muy poca crítica hecha sobre escritoras de Centro América, lo cual me indicó que se conocían muy poco fuera de su ambiente inmediato o fuera de los países por donde transitaron en busca de oportunidades laborales. Lars, como Odio, pasó por México y Estados Unidos, huyendo del reducido espacio cultural de El Salvador. Pero al contrario de Odio, regresó a su país natal donde recibió reconocimiento”.

Sonia le ayudó a Keith a corregir sus traducciones y le ofreció consejos respecto a mantener un equilibrio adecuado entre la fidelidad literal y poética de los poemas originales en español—una empresa harto difícil en la poesía de Eunice, como veremos más adelante. Keith y Sonia trabajaron en varios poemas por unos cuantos años, tratando de perfeccionar las traducciones y buscando dónde publicarlas. Los primeros poemas aparecieron en el 2003, año en el que yo me uní al proyecto, por pura casualidad, al encontrarme la página web de Keith en la que había puesto algunas de las traducciones y una reseña del proyecto. Le envié un correo electrónico, le pregunté si podía ayudar, y el resto es historia. Dice Keith sobre mi llegada al proyecto: “Sonia acababa de irse de California a Oregon para trabajar como profesora, y tuvo un niño también en ese entonces, así que le quedaba poco tiempo para hacer traducciones. Mauricio nos contactó en el momento idóneo, precisamente cuando necesitábamos una nueva voz para que el proyecto pudiese avanzar.”

En mi caso, el interés en traducir a Eunice comenzó más por curiosidad y por un sentimiento de cierta responsabilidad de ayudar a que la obra de una autora costarricense tuviera más difusión. Había leído algunos de sus poemas anteriormente y conocía sobre su vida aventurera y trágica, pero nunca la había estudiado cuidadosamente. Como le ocurrió a Keith y a Sonia, también me enamoré de la complejidad y belleza de su poesía, así como del enorme reto de hacer que las traducciones de sus poemas lograran conservar esa complejidad y belleza original al transitar al inglés.

El Proceso de Traducción

Esta anécdota refleja la dificultad de la empresa de traducir a Eunice Odio al inglés o a cualquier otro idioma. Keith me hacía preguntas sobre un pasaje bien complicado de un poema, tratando de entender donde estaban los pies y donde la cabeza del mismo. Después de leerlo cuidadosamente, mi respuesta fue algo así como: “Esto casi no tiene sentido en español. La verdad no sé cómo vamos a hacer que tenga sentido alguno en inglés”. ¡Comparado con esos obstáculos, el asunto de la pájara pinta esa facilísimo de resolver!

Sonia ha resumido muy bien, en una de nuestras conversaciones, las dificultades de traducir a Eunice: “La poesía de Odio es muy hermética y por lo tanto de dificil acceso para muchas personas. Yo he tratado de integrarla en mis clases de poesía con estudiantes norteamericanos y han tenido mucha dificultad. A mí me parece sumamente importante en el contexto latinoamericano, donde generalmente se ve la poesía de las mujeres dentro de una tradición purista y clásica. Odio demostró no tenerle miedo a las vanguardias, al juego con diferentes formas métricas al mismo tiempo que su obra se nutre de elementos clásicos. A nivel del lenguaje es muy novedoso su trabajo, explorando la plurivalencia de la palabra, lo cual dificulta el proceso de traducción. Además, es tan profunda en sus indagaciones metafísicas, y esto hace que leerla sea siempre una experiencia enriquecedora”.

Más específicamente, indica Sonia que “las múltiples licencias poéticas que se toma Odio en cuanto al lenguaje, dificultan tener una idea clara de lo que quiere comunicar. En muchos poemas donde se lanza en sendas disquisiciones es difícil encontrar donde comienza la idea original, ubicar el sujeto, dónde están los objetos de complemento y adónde quiere llegar con lo expuesto. Además su enorme erudición hace que constantemente tengamos que buscar los referentes o alusiones clásicos que aparecen en su poesía. Su uso novedoso de metáforas tampoco suele traducirse bien al inglés. Todo esto nos pone siempre en la difícil tarea de ser fiel al texto original al mismo tiempo que se intenta crear una versión entendible en el otro idioma. Lo bueno de la poesía es que podemos darnos la libertad de traducir el lenguaje poético literalmente y permitir que sea el lector quien imponga su propio significado”.

Traducir el lenguaje literario de Eunice literalmente, sin embargo, tiene sus limitaciones. Muchas veces Eunice utiliza vocablos cuyo equivalente es de uso restringido y muy inusual en inglés. Un ejemplo es el término “esdrújula”, que aparece en el largo poema “En la vida y en la muerte de Rosamel del Valle”, cuya quinta parte nosotros hemos traducido con el título de “Ode to the Hudson”. En países de habla hispana, todos aprendemos en la primaria lo que es una palabra esdrújula, pero en inglés, por las diferencias gramaticales y de pronunciación, raramente se habla de palabras graves o esdrújulas, excepto en los círculos académicos de la lingüística. Sí existe el equivalente, “proparoxytonic”, pero es una palabra rara, y para nada musical. Sin embargo, en casos como estos, no había otra solución que ser estrictamente literal y utilizar este término más bien técnico. El verso original es:

contra la inmensa, esdrújula rapidez del otoño;”

y quedó así en inglés:

against the boundless, proparoxytonic swiftness of autumn”

En otras ocasiones, no obstante, hay que hacer alteraciones y llegar a ciertos compromisos que no traicionen el sentido y/o musicalidad del texto original pero que se entiendan, lean y suenen mejor en el segundo idioma. En el mismo poema “Ode to the Hudson,” Eunice utiliza la palabra “vertiente” para referirse a la parte ancha del río Hudson, cerca de su desembocadura. El equivalente de “vertiente” en inglés es “watershed”, pero se refiere exclusivamente al sistema de ríos y nacientes que vierten sus aguas en un río mayor. Usar “watershed” en el contexto de este poema hubiera sido confuso, así que decidimos simplemente usar “river”, o río. En algunos poemas, Eunice también utiliza términos botánicos muy técnicos y oscuros, que nos han obligado a buscar su significado en diccionarios especializados. En dichos casos, optamos por términos más accesibles en inglés para no ofuscar demasiado al lector, conservando de todas formas el sentido original de ser una planta de cierta especie. Otro reto es cómo traducir vocablos que no tienen equivalente en inglés, como “apátrida”, empleado en la primera parte de El tránsito de fuego. Al principio, Keith lo había interpretado como “expatriate”, es decir, alguien que ha salido de su patria, que es lo más cercano que hay en inglés a “apátrida”. Sin embargo, insistí que el significado es muy distinto entre no tener una patria y estar fuera de la patria. Al final optamos por una traducción menos musical pero correcta: “the first without country” (el primero sin país o patria).

Otro asunto complicado es la traducción de pronombres u otras palabras que indican género, especialmente porque en inglés los vocablos no tienen género masculino o feminino como en español. Algo tan simple como cuando Eunice utiliza “su” para hablar de algo que le pertenece, por ejemplo, a la abeja del poema “Fábula de la Abeja”, se vuelve un embrollo descomunal para nosotros pobres traductores. El inglés tiene “his” (para lo que le pertenece a él), y “her” para lo que le pertenece a ella, pero estos pronombres sólo se usan cuando se habla de seres humanos o, a veces, de animales, si conocemos cual es su sexo. También existe “its”, que es neutro. “Abeja”, como sustantivo, es de género femenino, pero el insecto en sí podría ser macho o hembra. La decisión inicial fue tratarla de “it,” de sustantivo neutral, y no indicar género alguno. Pero en la segunda revisión de la traducción, le escribí a Keith indicándole que me parecía mejor tratar a la abeja de “ella” y utilizar “hers” and “she”, algo que casi nunca se haría en inglés en caso de un insecto. Estos fueron mis argumentos: I’m inclined to gender her for four reasons: 1) la abeja es tratado como femenina en un par de ocasiones en el texto (“Sé rauda” y “toda tú”); 2) La abeja, como personaje, asume cualidades humanas, entonces no tiene sentido utilizar neutralidad de género para referirse a ella; y 3) Me parece que la abeja es el alter-ego de Eunice: la poeta que olvida la palabra fundacional y se embarca en un viaje épico (que es el poema en sí) para retomarla y salvar su creación, recobrar el orden de su mundo de lenguaje. Así, más o menos, operan nuestras divagaciones!

Obviamente, hacer un trabajo de traducción entre varias personas (como cualquier otro proyecto colaborativo) no siempre es fácil, especialmente cuando implica interpretaciones personales que a veces son inevitablemente subjetivas. Algunas veces Keith hace el primer borrador de una traducción y nos lo envía a Sonia y a mí para ser revisado. Aunque sus traducciones son en mayoría atinadas, de vez en cuando no logra captar la compleja sintaxis de Eunice y la forma en que teje varias ideas e imágenes al mismo tiempo. A veces, utiliza palabras en inglés que quizá no captan el sentido original, entonces proponemos alternativas, y él escoge la que suene mejor en el verso. En todo caso, nuestra labor es intervenir para asegurarnos de que el sentido original del poema se mantenga. En otras ocasiones, Sonia o yo hacemos la primera traducción, que siempre es más literal y menos poética que las de Keith. Entonces la labor de Keith es tomar ese borrador y hacer que se lea y suene bien en inglés, utilizando sus dotes de poeta en ese idioma. Cuando nos llega el nuevo borrador, a Sonia y a mí nos toca ver que el sentido original no se haya perdido demasiado en nombre de una traducción que suena agradable.

Nuestro otro gran reto es tratar de conservar el estilo y la musicalidad de la poesía de Eunice, que varía de libro a libro y de etapa a etapa de su vida y carrera. Sus primeros poemas eran prácticamente canciones de cuna, en los cuales el juego con el lenguaje, el sentido y la musicalidad son inseparables. Sinfonía pequeña es un buen ejemplo de esta modalidad:

Sinfonía pequeña

Cascabel,

cascabelín,

para que duerma el lebrel

la Luna pone un cojín,

campanón,

campanería,

la noche roba un ropón

para vestirse de día,

violoncín,

violoncelo,

el sol deja su pañuelo

y se lleva su espadín,

campanolín,

campanada,

el pájaro cantarín

se bebe la madrugada.

Petite Symphony

Rattle

little rattle

the moon lays down a pillow

for the greyhound to sleep

great bell

tower of bells

the night steals a long robe

to dress itself in day

violin

violoncello

the sun leaves his handkerchief

and carries his little sword

little bell

tolling bell

the bird—full of song—

drinks the dawn.

Poemas posteriores muestras una mayor complejidad temática y en cuanto al uso del lenguaje, especialmente las ricas imágenes y atrevidas metáforas; además de una mayor experimentación con distintas métricas. Un ejemplo es el ya mencionado “En la vida y en la muerte de Rosamel del Valle”:

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